La famosa "botella de Leyden" inventada por un grupo de investigadores de la Universidad de Leiden, Holanda. La función de tal instrumento es la de almacenar cantidades inmensas de energías hasta magnitudes tan elevadas como kilovoltios.
¿Cómo se puede fabricar una botella como esta, os preguntaréis? Pues muy sencillo, sólo necesitamos:
- Una botella de cristal con su respectivo tapón (a ser posible de plástico)
- Papel de plata o de aluminio
- Un clip o alambre
- Un cable
- Un tornillo o varilla metálica
- Agua con sal disuelta
Lo que haremos con estos elementos para fabricar nuestra propia Botella de Leyden casera es forrarla con papel de aluminio, tanto su interior como su exterior. Perforamos la tapa de plástico de la botella de vidrio con el tornillo o varilla de metal. Antes de cerrar la tapa con la varilla metálica o tornillo perforando la tapa de la botella de vidrio, llenamos la misma con una solución salina que favorecerá la condución de la electricidad. Finalmente colocamos un trozo de alabre alrededor del cuerpo de la botella forrado por papel de aluminio y lo acercamos hacia el tornillo o varilla metálica que sobresale de la tapa. En torno al tornillo o varilla metálica colocamos un cable y con el otro extremo del cable lo conectamos a una pila para descargarla y cargar nuestra Botella de Leyden o sencillamente lo acercamos a una fuente de electricidad estática por frotamiento vítreo o seroso.
Y ahora, ¿qué pasará? Al cargar la botella de electricidad y al acercar el alambre que toma tierra al tornillo que está altamente cargado se producirán espectaculares chispas, y sin quererlo amigos, hemos fabricado una pila de gran capacidad de almacenamiento.
Una vez comprendemos el fenómeno físico y su aplicación en la electrónica, me he llegado a plantear que nuestro cuerpo, funcionaria como una Botella de Leyden, manteniendo una diferencia de potencial entre la toma de tierra de nuestra superficie corporal con respecto a las sales, cargas e iones disueltos que fluyen a modo de ríos vitales en nuestro interior. Así pues, nuestro cuerpo presenta una diferencia de potencial entre nuestro interior y nuestro exterior, pero... ¿qué parte de nuestro organismo separa las cargas?
Si en la Botella de Leyden, lo que separaba las cargas era el cristal de la botella, ¿qué elemento de nuestro cuerpo separa las cargas? ¿Podría ser la membrana basal? O, ¿la diferencia de potencial lo establece el fluído vital de nuestro organismo (superficie de la piel incluida) con el medio que nos rodea que funciona a un potencial diferente al nuestro? Por tanto, ¿estaría nuestro organismo pasando cargas electricas al medio y viceversa? Y esto me plantea otra duda, ¿Si los potenciales de ambos medios (el vital y el ambiente) se igualan nuestro organismo entraría en disfunción biológica y moriríamos por no existir ese movimiento de electrolitos que mantienen nuestras constantes vitales? También me pregunto, ¿qué genera la electricidad dentro de nosotros? ¿Qué regula que no toda nuestra energía sea cedida al medio? Tal vez, sea el aire, que como sabemos, no es capaz de transmitir la electricidad a no ser que hablemos de cantidades enormes de energía electrica.
El caso más claro de que esto es cierto es cuando estamos cargados por electricidad estática, tocamos a alguien o un trozo de metal y nos descargamos con el típico "calambrazo" que en ocasiones, según el grado de carga, saltan chispas de un color azul pálido.
Si este fluído vital de origen desconocido mantiene nuestras constantes vitales, a la hora de la creación de un nuevo ser o descendiente, transmitimos la mitad de nuestra energía electrica a ese nuevo individuo, pero si vamos hacia atrás, ¿quién o qué le ha dado el aliento de vida a los seres vivos que hoy están vivos funcionando por constantes vitales, que en su mayoría dependen de interacciones eléctricas? Si nos vamos al Segundo Principio de la Termodinámica, la energía tiende a diciparse y al desorden; la entropía no lo permite, así pues, si tenemos un frasco de energía dispersada es muy improbable que esta se ordene y origine sistemas ordenados, funcionales y coherentes con el medio y permanencia.
Somos un saco de átomos; un saco de electrones, protones y neutrones; un saco de partículas elementales, que a fin de cuentas no son nada más que acúmulos de energía que no es comprensible para nuestra mente humana y limitada. Por tanto, desde el punto de vista físico, somos energía y la masa que conocemos no es masa sino energía pura que se manifiesta macrocópicamente como una masa.
Os dejo con mi planteamiento...

muy interesante esta entrada ^^ ¡me ha encantado!
ya haré mi propia botella de Leyden :P saludoos